ENFOQUE TEORICO SOBRE LA PERSONALIDAD

Publicado en por realidad-humana.over-blog.es

Antes de iniciar cualquier valoración sobre la formación de la personalidad, es un requisito científico indispensable la adopción de una posición teórica sobre ella, a partir de las múltiples concepciones existentes y desde las posiciones de lo más valioso del pensamiento psicopedagógico de orientación humanista. En aras de síntesis, las ideas principales serán expuestas a continuación:
 

 

 



- La personalidad constituye la expresión superior del mundo subjetivo del hombre que adquiere un carácter histórico concreto. 


- La determinación social de la personalidad nunca será directa ni inmediata, pues las influencias ocurren por múltiples vías y a través de las características individuales del propio sujeto, es decir, a través del prisma de su subjetividad. 

 


- El proceso formativo de la personalidad se expresa en el comportamiento del sujeto mediante la exteriorización conductual de sus cualidades internas (subjetivas). Es pertinente aclarar que la conducta es un elemento importante que refleja el nivel de desarrollo de la personalidad, pero no de manera absoluta porque se puede simular, por lo que es necesario no limitarse solamente a ella como indicador de desarrollo, teniendo en cuenta que no es la personalidad la que actúa sino el sujeto con un carácter intencional.


- Detrás de esas manifestaciones externas y concretas de la personalidad están las regularidades cualitativas formadas sistemáticamente, aunque no siempre habrá una relación directa y unívoca entre ellas por lo expresado anteriormente.


- Por su importancia en la vida del hombre, la personalidad se erige, a la vez, en una categoría y en un principio cuya esencia radica en que todo proceso o elemento subjetivo está necesariamente implicado en síntesis reguladoras más complejas, esto es, que nada dentro de la personalidad se encuentra ni funciona aisladamente, sino en relación y en dependencia del resto de los demás fenómenos subjetivos.

 

 


- Como organización estable y sistémica de los contenidos y funciones psicológicas que caracterizan la expresión integral del sujeto, determina la regulación y autorregulación del comportamiento.


- Dentro de la función autorreguladora de la personalidad existen diferentes niveles, de los cuales el superior es aquel en que el sujeto participa de forma consciente y activo en la determinación de su comportamiento, mediante sus reflexiones y elaboraciones personales, imprimiéndole un sentido personal a sus acciones y orientada por objetivos que trascienden la situación presente.

 


 

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